Continuación

martes, 21 de julio de 2009

CAPITULO I
Las grandes coordenadas de la Identidad

Refinando la coordenada biológica podemos leer: Individuo de uno de los innumerables cruces de razas que viene realizándose desde hace aproximadamente unos 150.000 años cuando la especie humana comenzó su expansión colonizadora del planeta moviéndose en grandes corrientes migratorias. Una de esas migraciones comenzó en el año 1.492 desde Europa hacia el continente suramericano, se encontraron y mezclaron la raza nativa de piel cobriza, la raza blanca europea y la raza negra africana generando la sociedad venezolana de la cual formo parte.

Quienes asumen esta versión perciben a la naturaleza, la vida, el reino animal, la humanidad como un todo, como su patria originaria, se sienten orgullosos de lo que son y orientan su conducta en el sentido de la adaptación armoniosa y respetuosa con la naturaleza y con sus semejantes a quienes saben ubicados en diversos territorios del planeta y en diferentes grados de éxito, participando como hombres históricos en el desarrollo del proceso civilizatorio que es el camino para superar la animalidad originaria

La otra lectura se niega a aceptar relación alguna con la zoología y la teoría de la evolución de las especies vivas y crea un reino inmaterial, aparte de la naturaleza, considera nuestro cuerpo como la prisión temporal de un alma inmortal sufriendo prueba de exilio en este valle de lágrimas. Quienes asumen esta versión reniegan de la realidad material y se dedican a preparar la futura vida espiritual, por ello viven la permanente contradicción moderna entre ciencia y religión; El domingo en la iglesia rinden homenajes a Adán y Eva y el lunes los niegan en la clase de biología. No menor inquietud viven quienes adoptan la lectura científica por las sombras de duda que arrojan a su mente los miles de años de pensamiento mágico, suficientes para meterse hasta en los genes de la especie e infiltrarle el temor a estar hablando pendejadas de Dios.

NUESTRA COORDENADA CULTURAL TIENE UNA LECTURA: Individuo de la civilización occidental en la modernidad del Renacimiento caracterizada por un elevado desarrollo científico aplicado en comunicaciones, aprovechamiento de la energía nuclear, cibernética digital, ingeniería genética, etc. Formo parte del entronque iberoafroamericano a la civilización occidental de la cual resulta la personalidad básica venezolana y su desarrollo educativo que presenta matices más intensos de cultura humanista y religiosa que de cultura científica y tecnológica

Los pueblos latinoamericanos formamos parte de la cultura occidental en su expansión desde Europa al continente americano con matices propios dados por las contribuciones de las razas nativa y africana y los desarrollos propios en 5 siglos.

La cultura es todo el bagaje de conocimientos y conductas adquiridas en el proceso civilizatorio global de la humanidad de la cual participa la sociedad en que vivimos, asimilando buena parte de lo creado precedentemente y realizando desarrollos propios.

Los antiguos griegos observaban que todos los grandes conceptos son una entidad dicotómica unitaria con una escala de valores intermedios y dos polos o extremos que lucen como contrarios; la dialéctica moderna perfecciona la idea con la unidad de los contrarios, un polo arrastra al otro, ej: amor-odio, justicia – injusticia, lo que implica que un polo arrastre a su contrario. Los polos de la dicotomía cultura o mejor…de la Filosofía, son materialismo e idealismo, el primero proclama a la materia como eterna, como estructura y contenido de los seres de la realidad natural y sustrato de sus conductas y fenómenos energéticos como en los seres vivos las sensaciones, instintos y el pensamiento que precisa de un órgano material: el cerebro; el segundo polo afirma que el espacio, el tiempo y la materia fueron creados por el espíritu (la idea). En todas las obras de la cultura subyace una de las dos concepciones y posiciones básicas sobre la creación.

Estas concepciones extremas marcan todos los desarrollos intelectuales con el sello homocéntrico, por ser el hombre materia o con el sello teocéntrico, por ser Dios idea; el primero se define en la máxima: “el hombre es la medida de todas las cosas” el segundo dice: “Dios es la medida de todas las cosas.” La filosofía materialista se apoya en la ciencia y sus investigaciones, la filosofía idealista en las revelaciones del espíritu.

La postura homocéntrica respecto al conocimiento es que el hombre no está en relación estática con la naturaleza, que es capaz de arrancarle sus secretos, comprender su esencia y funcionamiento aplicando una metodología de estudio eficaz que le permita acceder a la verdad.

La postura teocéntrica respecto al conocimiento nos dice que el fruto del árbol de la sabiduría le hizo perder al hombre el Paraíso terrenal por su pretensión de saber lo que sólo correspondía al Creador y que su curiosidad le ganó como castigo el trabajo, las enfermedades y la muerte.

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